viernes, 18 de octubre de 2013

Briefe für ihn (XII)

Tuvimos nuestra relación, donde yo no lo hice todo lo bien que debiera. Y, por supuesto, cuando bastante tiempo después me di cuenta de mi error y quise enmendarlo, decidiste, no sé si consciente o inconscientemente que era hora de darme una lección. Una valiosa lección, a decir verdad, que no he olvidado todavía.
Y es que no es suficiente con hacer las cosas bien, sino también en su momento. No existe el más vale tarde que nunca en el amor. Y no solo eso, también me hiciste ver algo que hasta entonces me había cegado: no era la única. Habían muchas más chicas. Chicas más delgadas, más morenas, más rubias, más inteligentes, con unos dientes más bonitos y bastantes centímetros más que yo. Me costó pillarlo pero lo hice.
Y por supuesto no estoy agradecida por todo lo que ocurrió, no es justo jugar con dos chicas por no tener las ideas bien claras, pero si lo estoy por lo que aprendí y las experiencias que llevo conmigo.
Sin duda ha sido una gran fuente de inspiración, directa o indirecta, para poder escribir, expresar los sentimientos y llevar a cabo todo lo que hago ahora. Fueron cuatro años intensos, apasionantes y dolorosos. Y en su momento llegué a un punto de inflexión en el que dije "hasta aquí". Y hasta allí fue. Por eso misma no estoy dispuesta a añadir un quinto año a todo esto. Tuve suficiente.

domingo, 7 de julio de 2013

Briefe für ihn (XI)

Y entonces el tiempo, la vida, tu, todos, me dais la razón de nuevo. Vuelves. Pero vuelves como si una parte de ti se hubiera quedado atrás. Vuelves diciendo que quieres una buena relación, que quieres amistad, que merezco algo bueno, algo mejor después de pasarlo tan mal. Pero me llamas rubia, y le pones diminutivos a mi nombre, y me buscas, me llamas, quieres verme. Quieres verme hoy y pasado mañana, quieres que vayamos a la playa, quieres que vayamos a una ciudad más grande.

Déjame hablarte claro, y lo hago con la máxima claridad que puedo, cuando te digo que, chico, yo no entiendo nada. No entiendo si la quieres a ella o me quieres a mi, si no quieres a nadie o te quieres a ti. Igual ni tu lo sabes, pero es que entonces ¿que hacemos?

Me he dado cuenta, y es lo único que me ha parecido esclarecer en estos días, de que no he roto la promesa. Soy la tonta que sigue con sus votos, que prometió estar ahí para todo lo que necesites, y cuando lo has necesitado, ha estado ahí. Y para hablar con propiedad y sinceridad, está ahí.
Y es que me parece ser tu vía de escape, tu soplo de aire fresco. Cada vez que me has buscado, necesitabas hablar, necesitabas comprensión, me necesitabas, según decías. Pero parece que ahora, has decidido que es una tontería cogerme y dejarme, parece que te has dado cuenta que me puedes tener ahí, todo el rato, sin restricciones ni periodos de abandono. Y eso que ni si quiera te he dicho nada sobre mi promesa. Eso me hace pensar si debería realmente romperla.

Aun así me engaño a mi misma y a los demás que me preguntan por ti diciendo que no, que yo ya no te busco, que me tienes que buscar tu, que solo hablamos si tu lo quieres, nunca inicio yo la conversación, nunca propongo quedar. En realidad, todo eso es verdad, yo no inicio la conversación, pero estoy deseando que tu lo hagas; yo no propongo quedar, pero estoy deseando que tu lo hagas; nunca uso diminutivos ni motes cariñosos, pero estoy deseando que tu lo hagas; nunca te busco, pero estoy deseando que tu lo hagas.


Entonces, cuéntame, ¿que hacemos con este panorama? ¿hemos avanzado, seguimos estancados, o hemos vuelto hacia atrás? ¿sirve de algo que te evite, tal y como tu dices? ¿sigo lanzando preguntas al aire que ni tu vas a contestar porque no lees, ni tampoco yo porque no me atrevo? ¿o mejor me voy a dormir? Son las dos y tres de la mañana. Creo que será lo mejor. Mañana me buscaras.

Tina.  

martes, 18 de junio de 2013

Briefe für ihn (X)

'Hazlo' fue lo último que te dije cuando tomaste la determinación de eliminar cada resto de mi de tu vida. Una única palabra. Cinco letras con mucho significado detrás. Como se dice en todas esas ocasiones donde un enérgico tirón, un salto valiente, una acción apresurada hacen que todo termine casi sin que te des cuenta. Rápido. Indoloro. Como suplicándo que si tenías que hacerlo, lo hicieras ya. Que no esperaras más. Que el tiempo solo iba a hacerlo peor. Solo deseaba que me dejases un minuto sin aliento antes que una vida ahogándome entre tus incertidumbres. Si tenías que hacerlo, si ese era tu deseo. Pero ese 'hazlo' suplicante, era un reto. Era yo misma intentando demostrar si eras o no capaz, si realmente una vez más ibas a apartarme a un lado y a ignorar que ambos hemos formado parte de la vida del otro.

jueves, 6 de junio de 2013

Briefe für ihn (IX)

Y me preguntas si de vez en cuando me siento triste. Triste por ti y por mi. Mas bien triste por lo que podría haber sido y no fue. Y para ser mas exactos, no es. Triste por como ocurrió todo, por como se sucedieron los acontecimientos. Triste por la manera en la que nos fuimos perdiendo, y ya no solo me refiero yo a ti y tu a mi, sino más bien yo a mi y tu a ti. A nosotros mismos, a la fidelidad a nuestras palabras y nuestras promesas. Triste por como tu rompías poco a poco cada pequeña promesa por el camino y como yo rompí la gran promesa al final. Y me entran unas ganas irrefrenables de justificarme y decir: "Si lo he hecho, si he faltado a mi palabra, ha sido por ti. Tu lo has provocado, yo no lo habría hecho si las cosas las hubieras llevado de otra manera, si tus actos y tus decisiones hubieran sido otras. Yo soy quien soy ahora, y hago lo que hago ahora por ti. Todo ha sido tu culpa". Pero no puedo, no puedo coger esa retahíla de reproches y entregártela como la extensión de una clara y concisa frase: "Todo fue/es/será tu culpa".

No puedo por la sencilla razón de que aunque yo (me aventuro a decirlo) despechada y desilusionada quiera verme a mi misma como una marioneta en tus manos traidoras, mentirosas y manipuladoras, no sería la verdad. Yo misma, sin ni si quiera comunicarte nada, me hice la gran promesa. Yo te hice una promesa que realmente se quedo para mi misma como un secreto que guardaría para perdonarte cada caída (o cada recaída). Yo me prometí a mi misma estar a tu lado, siempre, pasara lo que pasara, aguantar hasta el final, apoyarte, ayudarte, perdonarte, ser el hombro donde podrías llorar y la persona a la que pudieras llamar cuando no te quedaba nadie. Tu no me lo pediste. Yo me lo pedí a mi misma como la única manera para mantenerte a mi lado. Ese fue mi error. La falsa creencia en la paciencia, la justicia final, el tiempo al tiempo, el "si no está bien, no es el final". Ahí es donde toda nuestra historia pinchó rueda. Por desgracia.

Si, y por desgracia también no puedo hacerte el precioso regalo envenenado y adornado con rencor de "todo es culpa tuya". Triste pero cierto. Y retomando la pregunta. Por supuesto que me siento triste, más por lo que no es que por lo que no fue. Porque realmente si fue. Fue intenso, condensado, rápido y pasional. A punto de implosionar con cada paso que dábamos, con cada palabra y cada llamada de socorro del uno al otro, aunque para ser sinceros y justos con la realidad, llamadas se socorro de ti a mi que yo estaba dispuesta y encantada de contestar y socorrer, en mi acto redentor y expiatorio de mis pecados de años atrás. Los papeles se intercambiaron y, ahora, no sé si debería plantearme esto o simplemente si me hace bien, pero ya que me he decidido, pongamos todas las cartas sobre la mesa:

Durante los últimos meses tenia la sensación de que por fin, tras tres años, habíamos ajustado nuestras cuentas. Veía tu decisión como sentencia y notaba el fin en cada rincón que me recordaba a ti. En cada broma que hacia sacada de tu repertorio, en todos los momentos en los que alguien te mencionaba, mí mente, al contrario que en mitad de nuestro apogeo, decía "ahora si que no va a volver" "ahora si que podré escuchar su nombre sin preguntarme cuando será la próxima vez que hable con él, pues simplemente no habrá próxima" "ahora si podre hablar de él en pasado sin remordimientos por estar ocultando un presente ya oculto de por si" "ahora se ha acabado". Pero, es obvio que si te estoy escribiendo esto, para mi no está muy claro y definido ese final.

Y escribiendo esto también, me he planteado lo que tanto miedo tenia estos meses de pensar. Reflexionando sobre las razones que me llevaron a perdonar todos y cada uno de tus movimientos desafortunados, sobre lo que he llegado a denominar "la expiación de mis pecados", me pregunto a mi misma: ¿y que hay sobre los suyos? ¿llegara el día que, como yo, se de cuenta de sus errores y decida que, quizá también como yo, dos años después, es hora de enmendarlos? Y en caso de que eso ocurra, si es cierto que nuestro próximo encuentro en aras de la reconciliación tiene lugar en noche vieja de 2016, ¿que será de mí por entonces? ¿volveremos a intercambiar papeles, tal y como el me dijo que no esperaba que ocurriera? "No sé si será un día, una semana, un mes, o un año, pero, cuando llegue, solo espero que no estamos en la situación contraria".

Pero, joder, ¿porque tengo que recordar textualmente tus palabras, y plantearme si creer y confiar en ellas cuando, unas lineas mas arriba, he llegado a la conclusión de que ninguno de nosotros habíamos sido fieles a ellas? Tu no las recuerdas, tampoco yo las recuero. Las recuerda esa señora con una genial orientación, que siempre es la ultima en perderse, la esperanza. Si, lo admito. Meses después, nueve para ser concretos, de nuestra reconciliación pacífica, seis de nuestro gran encuentro y tres de tu esperada y definitiva decisión, aún, una parte de mi desea que todo vuelva a comenzar. La esperanza ha decidido no abandonarme, porque, por lo que parece, la ilusión, la pasión, el enfado y el resto de sensaciones que tenían que ver contigo, ya no están.

Solo queda ella.

Ya no siento nada cuando veo tu nombre, ya no espero nada, ya no deseo nada, ni sueño con nada. Simplemente, mí subconsciente tiene la esperanza de otra llamada de socorro, o, por el contrario, de arrepentimiento. La esperanza de que, de nuevo, unos años después, mas maduros (tal y como te gustaba decir a ti) veamos nuestra relación, ya no solo romántica, sino también de amistad, desde otro punto de vista.

Quedan marcados en mi cabeza cada octubre y cada noche vieja como el momento de cambiar las cosas. Cada año viviré el cambio del otoño al invierno acordándome de ti. Cada año tomaré las uvas acordándome de ti. Así hasta que la mujer Esperanza, cansada, exhausta, silenciosa, y desesperanzada, decida que es hora de irse.

Tina.

Briefe für ihn (VIII)

Contigo, miedo de volver a caer. Pero no te ofendas, que yo caiga no significa que tu me empujes, sino que yo vuelva a tropezar. Y te lo digo así, en subjuntivo, porque es más que probable que me ocurra. A mi, por supuesto, en ningún momento he hablado de ti. Imagino que tu usarías más un pretérito perfecto. 

Tina.

Briefe für ihn (VII)

Me siento cada día mas insegura y llena de dudas. He confiado en ti tantas veces y me has fallado tantas otras que me cuesta creer que esta sea la definitiva. Me cuesta creer en tus palabras porque no es la primera vez que las escucho. Aun así me siguen sonando dulces y embaucadoras, me hacen sonreír y desear con todo mi corazón que sean verdad, que no me falles. Mi mente me juega muy malas pasadas y eres el tema constante de mis pensamientos. Me entrego tan fácilmente a ti que no paro de pensar si no me vas a engañar de nuevo.

Quizás ahora sufro sin razón, pero es que llevo tanto tiempo deseándolo, y dando saltos de desilusión en desilusión que después de verte, cuando volví a mi casa me pregunté si esa sería la ultima vez que te vería. Cada palabra que te digo me suena a la última y no quiero eso. No quiero creer. Quiero saber que es verdad. Quiero que me lo demuestres. Quiero que pase el tiempo por fin y pueda ver si vuelvo a ser la tonta que te perdona una y otra vez. Esa que no se resiste a que vuelvas, la que tira toda armadura y se presenta ante ti. Te doy el permiso de coger mi sinceridad, mis sentimientos, a mi misma y hacer lo que quieras con todo. Hasta ahora solo lo has echado a un lado y no sé si lo volverás a hacer.

Esta noche he pensado mucho en eso, quizás demasiado y con todo esto me estoy poniendo muy triste. Ojala pudieras venir y decirme que esto en mi cabeza solo son tonterías, pero tengo tanto miedo a que me rechaces que ni si quiera quiero hablarte. Por favor no cambies de opinión, por favor no vuelvas a irte después de las palabras bonitas, después del beso y me abandones. Por favor no me falles. Me siento tan tonta, tan penosa, tan arrastrada. Llevo sintiendo eso meses, así que por favor, dime que ya es hora de que eso cambie. No me digas que me merezco ser feliz, porque cada vez que me dices eso, pienso que tu me harías feliz. Que tu y tu olor es lo que lleva meses obsesionándome y dando vueltas en mi cabeza, sin ningún camino claro al que agarrarse y por el que seguir. Un mar de dudas e incertidumbres que me reconcome cada vez que veo tu nombre.

Te espero, por favor, no dejes que me desespere.

Tina.

Briefe für ihn (VI)

En el tiempo en el que has faltado han pasado muchas cosas, desde las mas insignificantes hasta las mas trascendentales. Podría contarte que en todo este tiempo, se ha acabado, esa serie que me tenia loca y cuyo protagonista es mi fondo de pantalla. La misma que me hizo desear tener una Blackberry, que terminé consiguiendo, y desechando mas tarde por ese móvil al que tu le has puesto el apodo sin quererlo de 'mando a distancia'. En todo este tiempo, me ha dado tiempo a aprender una lengua nueva, y gracias a ella por fin decidirme por una carrera: traducción e interpretación de alemán, ese idioma que dicen que es brusco y violento, pero que a mi cada día me gusta mas.

En este tiempo, he conocido un lugar nuevo en España, algo para mi muy destacable ya que por desgracia no suelo viajar mucho. Además tu estuviste presente en ese viaje, en el fondo de mi mente, pensando en Agosto de 2012 sobre si deberíamos o no darnos una tregua, bajar las armas y por fin poder abrazarnos como amigos. Durante este tiempo, y esta vez, algo mas corto, el que ha pasado de Enero a Abril no podía evitar pensar en ti cada vez que entraba en el portal de mi casa. No importaba la hora, el día de la semana, la persona que me acompañara, si llevaba o no música en los auriculares o si iba con prisa. No importaba por que automáticamente y sin mi permiso mi mente me llevaba al 1 de Enero de 2013.

Y volviendo otra vez al tiempo que ha pasado desde ese día hasta hoy, 9 de Abril de 2013, voy a hablarte de otra cosa que me parece de locos y adorable al mismo tiempo, y seguramente tu ni recuerdes, ni hayas visto. Desde ese día, hay un coche rojo, algo viejo, del cual aunque veo a menudo no se decirte la marca, que durante este tiempo no se ha movido de donde estaba aparcado. Es el mismo coche en el que nos apoyamos el primer día del año. He pasado todas las semanas por ese lugar, algunas varias veces, y te juro que no se ha movido de allí. Había días que lloraba y quería que lo moviesen de una vez, para que se borrara toda prueba de que estuvimos allí, y otras en las que quería apoyarme en el, cerrar los ojos, e intentar transportarme de nuevo unos meses atrás.

Durante este tiempo he hablado demasiado de ti, y mis amigos seguramente estarán hartos de escucharme nombrarte. En estos últimos meses, no había canción que no me recordase a ti, y seguramente no ha habido tampoco indirecta que no te tuviese a ti como destinatario.
Por otro lado, en el tiempo que has faltado, no había vuelto a ver tu casa hasta la semana pasada. Me senté en la parada de autobús y en seguida recordé que la ultima vez que había hecho eso fue contigo, en Febrero de 2011 y de nuevo deseé volver a esa fecha para hacer las cosas bien.
En todo este tiempo, y desde noche vieja, solo he besado a un chico, una noche, ¿y sabes que pasó? Que fuiste lo primero que se me vino a la mente, y me odié, me odié miles de veces por eso. Porque estabas en mi cabeza perfectamente de cuerpo entero, incluso con la misma ropa que llevabas esa noche, porque te acababa de ver.

Han pasado tantas cosas que no sabes. Pero todo esto, lo he hecho por una razón, y es que en el tiempo que has faltado, te he echado mucho de menos, te he necesitado y tenia tantas cosas que decirte que has provocado algo en mi que llevaba años buscando y deseando: He vuelto a escribir. Siempre decía que cuando yo escribía lo hacia de verdad, porque tenia que sacar los sentimientos fuera de alguna manera, y que tu no estuvieras para poder decírtelos, me hizo escribir, la primera vez en el verano de 2011, antes de ese viaje, después de una noche en nuestra ciudad que seguro que tu recuerdas tanto como yo. Entonces ya te echaba de menos. Los siguientes textos son de después de noche vieja, hasta este. Créeme que no te haces una idea de lo significativo que es que te este escribiendo, que lo haya hecho todo este tiempo y me haya salido algo decente, desde mi opinión. Es lo que me ha ayudado a darme cuenta de que te necesito conmigo, con tus risas y tu pelo largo, ese olor a ti que te dije millones de veces que me encantaba, tus abrazos interminables, no te imaginas lo bien que me sentía cuando nos abrazamos esos dos días, 1 y 2 de Enero, cómoda, feliz, protegida... Sonrío solo de acordarme, y deseo tener mas como ninguna otra cosa en este mundo.

Te prometo que te estoy diciendo esto con toda la sinceridad que puede haber en mi interior, que todo lo que te he contado es verdad y que seguramente se me haya quedado algo en el tintero, pero no quiero aburrirte, y simplemente espero que tengamos tiempo de contar esas cosas que se me han olvidado y todo lo que yo aún no sé de ti y me encantaría saber.
Te he echado de menos, te he escrito, te he esperado y he sido fiel a lo que me pediste hace meses. Por favor, no me falles.

Tina.